Es la tercera del diario por entregas en el que Álvaro Suite, guitarrista de Bunbury en 'Las Consecuencias Tour 2010', nos cuenta las andanzas de la banda por Estados Unidos. Atento, que el viaje está a punto de empezar.
ROLLING AND TUMBLING
CHICAGO (ILLINOIS) – 03/05/2010
Bajo del autobús y estoy en Chicago, en la puerta de la sala.
Bobby ha conseguido aparcar en un sitio donde uno no hubiera podido meter ni la Transit; este pavo es un crack en lo suyo. Es el Jimi Hendrix del autobús.
Una gran coincidencia hace que el día empiece de puta madre (aunque nadie podía saber lo mal que iba a terminar nuestra estancia en la ciudad).
Acaba de pasar por encima del bus el mismo metro que sale en la película de The Blues Brothers. Hace unos minutos que hemos encendido la tele en el bus, hemos activado el satélite, y.. chasss!.. ¿Qué película están dando?: The Blues Brothers
Con la marcha que te dan Aykroyd y el gran Belushi, (por cierto, recomiendo muy mucho la biografía que edita Papel de Liar, escrita por Bob Woodward) bajo a ver qué se cuece por la zona, y me encuentro con que estamos a tomar por culo del centro; no hay ni dios por la calle. Así que, para que no decaiga el ánimo ante tanto aburrimiento me meto en un supermercado a ver qué tipo de chorradas consumen por aquí y a imprimir un montaje fotográfico que forma parte de un futuro regalo para alguien especial. ¿Y ahora? A la lavandería. Y ahora?.. mmmmmmmmmm… Pues no sé.. ¡Andréééééés!
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Por suerte había olvidado que hoy es el cumpleaños de Mamma Jose, y que nos invita a comer a un griego, así que me pongo mis mejores galas y me dispongo a pasar la tarde en familia, antes de probar sonido en la sala que aún no conozco. Hoy viene Fer (Fernando Rutia), el agente de prensa de Rock&Chicken, y se queda con nosotros hasta New York. Fer es un viejo amigo de cuando yo hacía pequeñas producciones en Andalucía y es manager de Telephunken. Con los años, una vez dentro de la familia Bunbury, me alegré mucho de verle de nuevo y saber que ahora era como un tío para mí. Va a ser muy divertido pasar unos días con el Tío Fer.
La última vez que estuvimos juntos en New York nos echaron a patadas del garito de moda por cocinar pescado frito en un baño de diseño.
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La comida ha sido fantástica. Como todas las que nos regalan Enrique y Jose cada cierto tiempo, llenas de conversaciones de primer grado, vino, historia del rock, risas, chorradas y planes de futuro esperanzadores y arriesgados.
Feliz Cumpleaños, Mamma Jose.
Del restaurante nos vamos directamente a la sala. A ver con nuestros propios ojos lo que ya nos han contado por teléfono. Resulta que la sala, que se llama V Live es una jodida discoteca latina; no hay ningún problema en lo latino y sí en lo discotequero del asunto. El escenario está preparado para que unas chavalas muevan el culo a ritmo de las canciones más horteras del momento, que por supuesto dispara un panameño desde una mesa de calidad sospechosa. Una cutrada.
La mesa del Chinas está a un lado de la barra, con lo que el sonido que le llega no es real y le es imposible controlar lo que sale de la PA. Los graves y el eco son brutales y por ende nuestra escucha es un desastre.
Enrique está que echa humo; no quiere ni oir hablar del asunto mientras estemos en Chicago. Aún no sabíamos lo del hotel.
Con ese calvario en la cabeza nos subimos al escenario a eso de las 21:00h y damos un show de primera calidad para los congregados en la disco; ellos no tienen nunca la culpa y no deben saber el estado en el que nos encontramos. Mañana hay otro.
Por suerte, pienso, para esta noche tenemos hotel, así que podré darme una ducha y sentarme en el trono a liderar una batalla que llevaba deseando librar desde hace un par de días.
En orden inverso, claro..
Nada más llegar al hotel nos dan unas llaves que no abren y perdemos la siguiente media hora subiendo y bajando, con las maletas a cuestas todavía, para que nos ayude alguno de los dos bobarruzos que hay en recepción, que se mueven menos que los dientes de arriba. Nada, tenemos que quedarnos dentro o pedir la llave cada vez que queramos entrar. A tomar por culo.
Me están tocando ya los cojones, y como saque la mano a pasear me voy a liar mal. "Dadme una puta llave con la que pueda abrir y cerrar cuando yo quiera". ¿Quién puede traducirles exactamente esto que acabo de decirle a este cretino?
Vale, me calmo y me voy a fumar un cigarro. A la calle.
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La noche siguiente dimos otro concierto, mejor aún que el primero (y es que vamos mejorando por días), y nos disponemos a largarnos de Chicago dirección New York, la ciudad que nuca duerme. Qué ganas.
Pero antes tenemos que luchar contra el monstruo final. Se ve que hubo gente que dejó ropa en la lavandería del hotel. Y se ve también que hubo gente que fumó en las habitaciones, yo entre ellos.
Pues bien, o se pagan 1800 dolarucos o no hay ropa. "Eso es una pasta por un poco de nicotina, ¿no creen? Si no saltaron las alarmas es que no fue tan dramático. ¿Ustedes lo que quieren es sacarnos la pasta?". Pues vamos a darnos de hostias hasta que se solucione este bienentendido. Al final el chaval que se come el marrón es sólo un mandado, y el gerente, como siempre, no está hasta mañana a la mañana, pero nosotros tenemos que partir en breves minutos.
Se paga y nos vamos. A la mierda Chicago.
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Hace unos años tuve la suerte de conocer a los Wilco en Barcelona, soy un gran fan. Quedamos en que nos veríamos cuando fuera a Chicago.
Con Hellville de Tour no pudimos vernos en su ciudad, estaban de gira.
Aún así la ciudad nos gustó mucho.
Con Las Consecuencias Tour no les hubiera gustado encontrarme.
A nadie le gusta que un amigo le diga que en su ciudad lo paso de puta pena.


